una ternura furiosa
que contar

No llegué al Club de Artes y Ocios (C.A.O.S), me quedé con las ganas de ver la muestra “Tengo una historia que contar” del archivo de Flor Sánchez y de participar en la fiesta que se armó después. Viendo las historias de Instagram, me dieron tantas ganas de haber estado que me contacté con Cati para que me contara un poco. Un par de días después me envió este texto que me transportó, como una foto más del archivo de Flor.

prótesis y cueros

Andaba por el centro y me lo encontré a Lean. Lo invité a visitar una muestra que se inauguraba ese día en NN. Le dije que era sobre algo relacionado con el terror y nos pusimos a stalkear a Orkgotik. Su estética nos pareció super potente y escalofriante. Tomamos coraje y bajamos al sótano a ver qué pasaba.

¿no te hace acordar a cuando eras chiquito?

El sábado fui a ver “Un lugar a donde ir” de Mariela Vita en la galería NN de La Plata. Encandilada por las luces led rosas divisé a Agustín balanceándose en el columpio. Parecía rememorar algo. Curiosa, le pregunté en qué pensaba y me contó un montón de anécdotas, algunas de su niñez, otras de una infancia imaginada en Tokio. Lo vi tan copado que lo invité a que me lo mandara por escrito.

el anhelo de otro mundo

Entre la rutina intensa y las ganas de hacer muchas cosas durante marzo, Mandy se hizo un hueco para ir hasta el MAM y recorrer la muestra colectiva “8M Reencantar el mundo”. Allí cinco artistas proponen repensar las formas de vida y los territorios: esas relaciones, usos y modos de producir desde los que dañamos, agotamos, habitamos, defendemos e imaginamos los cuerpos y el mundo. Para sumar al calendario de tareas, le pedí una reseña de la exposición.

detener la mancha

A fines del 2021 Casa Río Lab organizó el Festival biocultural del Gran La Plata en la Quinta Verón de Los Talas, Berisso. Entre arroyos, plantaciones y una copita de Vino de la Costa me encontré con Emi, que es un enamorado de la región y sabe de la potencia transformadora de la zona desde adentro porque trabajó un tiempo en los viñedos y sembradíos para la Cooperativa de Productores de la Costa de Berisso. Le pregunté qué pensaba sobre el Corredor biocultural del Gran La Plata, una zona en forma de anillo que se desarrolla alrededor de la ciudad uniendo diferentes regiones con gran importancia biológica, histórica y cultural. Al otro día me envió este texto con algunas ideas y reflexiones.

las casas como trincheras

Después de un final de 2021 muy movido me fui unos días a tomar sol a la playa para reponer energías. En la sombrilla de al lado me encontré con Euge Viñes y entre chapuzón y chapuzón nos pusimos a charlar un poco sobre la maratón de cosas que pasaron en La Plata en diciembre, ya casi con el pan dulce y las garrapiñadas encima. Euge estuvo en la edición Cero de la feria de arte Plateada y me contó que la vivió bien desde adentro en Ramos Generales, una de sus casas refugio en este lío.

un río que es más que río

Entre la locura de los cierres de tareas y los encuentros de fin de año, me hice una pausa y me fui para el río. Quería hacer otra cosa: no tanta compu ni ipas con papas fritas… quería verde, descansar bajo un árbol, sentir los pies en el agua. Así que con unas amigas nos fuimos para Los Talas en Berisso. Allí se llevó a cabo un festival súper piola y enorme… Encontré bocha de gente comprometida con la protección del ambiente, los territorios costeros y los humedales: ¡Que sea ley! También me crucé con Paula, que andaba en una movida similar a la mía y me contó algunas de las maravillas que conoció en este evento sobre el Río de La Plata.

una red donde caer

Hace unos días estaba comiendo pizza en Bacci y me crucé con Sata, una madrileña que está de visita en el país y la ciudad. Resulta que anduvo todo el finde recorriendo Plateada, una feria de arte contemporáneo que armó un circuito con muchas actividades en diferentes galerías y espacios de exhibición locales. Me quedé entusiasmada e intrigada en igual medida, ¿una feria de arte contemporáneo en La Plata? ¡Qué emoción!, ¡nunca vi ninguna! Pedimos otra birra y le dije a Sata que me cuente un poco sus impresiones sobre el evento.

el derrumbe que nos rodea

Hace varias noches que me cuesta dormir. Me enganché con Nuestra parte de noche, un novelón re oscuro de Mariana Enríquez, y ando soñando cosas raras. Se lo comenté a Mari y me dijo que ella estaba igual, pero porque no podía parar de pensar en las pinturas de Amanda Tejo Viviani. Hace unos días sacó turno, fue a la muestra en NN y quedó prendida de ese mundo febril hecho de noche, perros, velas, ojos, espejos y rojo sangre. Me pareció que tenía que exorcizar algunos demonios así que le propuse que se pusiera a escribir. Con un aullido me respondió que sí y en una madrugada me llegó este texto y unas fotos.

atacarnos en otras sensibilidades

Volvía del super con los víveres sin sanitizar y al pasar por la plaza noté algo raro: mucha gente atenta a sus auriculares, varixs mirando para el mismo lado, unas chicas observando a un repartidor como si imaginaran su vida. Después noté que algunxs no tenían barbijo: uno que tocaba la guitarra y cantaba en voz alta, otra que bailaba muy concentrada en su propia música. Me quedé chusmeando de lejos para entender qué pasaba y de golpe… aplausos, un montón de aplausos. Resulta –me contó Flo, puñito mediante– que se trataba de Mi parte es todo, una obra de teatro escrita y dirigida por Braian Kobla. Me dijo que antes de ir no tenía ni idea de qué se trataba, solo había reservado la entrada por Instagram y le habían mandado un audio por Whatsapp. Estrenada en octubre de 2020, la obra sorteaba las restricciones a las actividades artísticas y culturales y presentaba como emplazamiento un espacio tan cotidiano –y de pronto tan extraño–. Todo transcurría entre personajes camuflados con vecinxs, habitués de la Plaza Rivadavia y un audio que acompaña sus derivas e historias. Me quedé con intriga y le pedí que me contara un poco más.