espacios plateados de supervivencia

Pablo Pesco

Nos enteramos de que la galería Ramos Generales de La Plata cumplió cuatro años. Es algo para celebrar: los espacios culturales en la ciudad solían durar mucho menos. Hablamos con Pablo, que los estudió en profundidad, para que nos contara cómo vivieron el contexto pandémico, que transformó muchísimos aspectos de nuestras formas de producir y consumir y se llevó puestas nuestras relaciones sociales y la circulación por el espacio público. ¿Qué sucede con el trabajo de los espacios culturales de La Plata?

El crecimiento de los espacios culturales en la década de 2010 en la Ciudad de La Plata y Gran La Plata desbordó toda expectativa. En 2016 existían alrededor de 100 casas culturales, espacios culturales, casas de estudiantes, galerías artísticas y bares culturales, la gran mayoría ubicados en el casco urbano. Se denominan “alternativos” ya que no pertenecen a la órbita estatal, siendo autónomos tanto en la elección de su forma de organización y gestión, como en las expresiones y talleres artísticos que desarrollan. También existen circuitos culturales como el Circuito Cultural Barrio Hipódromo y el Circuito Cultural Meridiano V. Este último hace referencia no solo a los espacios culturales de la zona de la estación provincial sino también a la actividad social del barrio. 

Como respuesta ante diversas clausuras por parte de la Municipalidad de La Plata, en 2015 comenzaron a formarse las redes de espacios culturales RECA, Ucecaa y Red de Espacios. Luego de algunos años de coordinación y trabajo conjunto, organizando foros, movilizaciones, actividades culturales y de visibilización de problemáticas, esta confluencia, a la que se anexaron otros colectivos culturales, cristalizó en la Red Multicultural. En el 2020 la cantidad de agrupaciones de espacios culturales se fue ampliando y diversificando: hoy nuclean no solo a espacios sino a otros colectivos artísticos y emprendimientos productivos. A las redes antes mencionadas se agregaron la Coordinadora Nacional y Popular Autogestiva de Espacios Culturales Feministas y Sexodisidentes CONPA, La Moura, Casas culturales en Red y la Red Fugitiva. La gran mayoría de los espacios se encuentra en articulación con alguna red, lo que permite realizar actividades en conjunto y buscar formas de trabajo colectivas.

Estas redes se encuentran en comunicación y articulación, y la mayoría participa de la Red Multicultural. A su vez mantienen diálogo con las autoridades de la Secretaría de Cultura de la ciudad a través de la Comisión de Espacios Culturales. De los más de 80 espacios culturales alternativos que figuran en el registro municipal iniciado en 2016 a partir de la reglamentación de la Ordenanza 11.301, unos 20 cuentan con habilitación definitiva, lo que les da la posibilidad de recibir subsidios municipales mensuales. Muchos espacios, por sus características e identidad, no están dentro de este registro. Esto sucede con las galerías y las casas culturales. Al respecto, cuenta Belén Bonfigli de Domingo Casa Cultural: “Vamos por una ordenanza municipal que contemple nuestra identidad como casas culturales”. El diálogo constante con los organismos municipales también generó la necesidad de replantearse las identidades de los espacios, su función y su forma de trabajo. 

Los espacios culturales en contexto de pandemia

El contexto de las diferentes medidas restrictivas por la pandemia y su extensión en el tiempo hacen difícil sostener y proyectar el trabajo cultural autogestivo. En agosto de 2020, desde la Red Multicultural, con una gran campaña de visibilización, se pidió a las autoridades de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Plata la declaración de la “Emergencia Cultural”, exigiendo políticas públicas destinadas a sostener el circuito cultural alternativo.

Luego de un año de aislamiento y distanciamiento social nos preguntamos: ¿están los espacios culturales en un estado de emergencia, de supervivencia? ¿Qué actividades están realizando? ¿Cobran subsidios que les permitan continuar en actividad? ¿Existen experiencias o inicios de una nueva forma de funcionamiento que les permita proyectarse en el marco de la pandemia? Para responder a estas preguntas se realizaron consultas y entrevistas a gestorxs de distintos espacios culturales.

En general, las actividades culturales fueron suspendidas o restringidas a un número mínimo de personas, por lo que también su actividad económica se vio fuertemente recortada. La gran mayoría de los talleres pasaron al entorno virtual. En espacios que cuentan con patios o espacios al aire libre, se realizan actividades con protocolo y en línea con las reglamentaciones municipales. En abril de 2021 la actividad social se vio disminuida nuevamente por el aumento de casos de Covid en la ciudad. “Es difícil proyectar dadas las restricciones, hay que buscar la forma de sostener los espacios, pasar el invierno”, nos cuenta Gonzalo Bustos de La Bicicletería Creación Colectiva.

Los espacios se vieron en riesgo ante la imposibilidad de asegurar el salario de lxs trabajadorxs culturales, saldar los gastos de funcionamiento de los espacios y, en la mayoría de los casos, pagar el alquiler mensual. Algunos de ellos cerraron sus puertas o suspendieron su actividad ante la disminución de la circulación de las personas que participaban de los talleres y actividades. Para las casas culturales es ligeramente diferente: “la mayoría de las personas habita las casas, lo que ayuda a sostener el espacio”, cuenta Belén Bonfigli.

Las formas de sostener económicamente los espacios son diversas. En muchos existen proyectos productivos, como venta de comida, cervecerías artesanales, ferias, librerías o tiendas que permiten generar empleo y una entrada económica. “Los productivos” forman parte, muchas veces, de la gestión de los espacios y, en otros casos, se les alquila el lugar. Otra forma de subsistencia surgida en este contexto fue la de las asociaciones, mediante las cuales las personas pueden convertirse en socixs de un espacio por medio de una cuota mensual y acceder a productos, contenidos culturales y descuentos. También se utilizaron aportes voluntarios al realizar actividades virtuales.

A su vez, la gran mayoría de los espacios culturales recibe algún tipo de subsidio. Algunas líneas destinadas a sostener la actividad cultural en ASPO y DISPO son el “Fondo Desarrollar” (para espacios culturales) del Ministerio de Cultura de La Nación, “Reactivar Escenas” (para espacios de música en vivo y salas de teatro independiente) a través del Instituto Nacional del Teatro (INT) y el Instituto Nacional de la Música (INAMU) y el subsidio de la ASAP (Asistencia a los Sectores Afectados por la Pandemia) a través del Catálogo Turístico y Cultural de la Provincia de Buenos Aires. Por otro lado, se abrieron subsidios para artistas, como “Sostener Cultura” del Fondo Nacional de las Artes y “Cultura Solidaria” (para artistas y trabajadorxs de la cultura) a través del Registro Federal de Cultura. Los espacios culturales con habilitación definitiva pueden acceder al Subsidio Municipal para “Espacios Culturales Alternativos”. También existen subsidios del programa “Puntos de Cultura” de la Dirección Nacional de Diversidad y Cultura Comunitaria destinados a organizaciones sociales y colectivos culturales.

Hasta el momento, en la mayoría de los espacios prevalece la actividad en relación con la supervivencia del proyecto, es decir que si bien se entiende que la pandemia puede llegar a durar más de lo que se pensaba, aún estamos en un proceso de transformación. “Cada semana estamos pensando nuevas estrategias” cuenta Lucía Uncal de C’est La vie, quien también señala: “estamos haciendo un mapeo para difundir el perfil económico del sector, el número de trabajadorxs fijos y asociadxs, el número de emprendimientos”. “El sector está viendo cómo sobrevivir, pero igual en este contexto nos estamos proyectando como espacio de circulación artística” cuentan Leandro Mosco y Mari Sanguinetti de Ramos Generales, la galería de arte que se encuentra en SOPA, espacio nacido en pandemia donde se ensamblan diversos proyectos productivos y artísticos.

Ante estas problemáticas se está organizando un foro cultural platense, “en el que podamos hacer un balance de la ordenanza y repensar hacia dónde vamos”, nos dice Nicolás Marotta del Espacio Cultural “Juana Azurduy” y la Red Multicultural.

En el contexto actual la mayoría de las actividades culturales se realiza al aire libre y con protocolo; otras, como talleres, varietés y espectáculos, se mudaron al entorno virtual. Sin embargo, este último dista mucho de poder dar lugar al gran número de expresiones y relaciones que se daban en el marco de la presencialidad. “Creo que el contexto nos ha cambiado significativamente la forma de interactuar y el territorio virtual no ha sido nuestro fuerte”, nos comenta Esteban Ramos del Centro Cultural Estación Provincial.Se está esperando que la circulación vuelva a la normalidad para poder desarrollar las actividades como antes de la pandemia. En este contexto puede ser interesante detenerse a pensar y desarrollar nuevos modos de gestión cultural colectiva. “Pensamos en la palabra gestar como gestionar, pero también como dar a luz”, nos dice al respecto Hernán Suárez Hurevich de Espacio Prisma. La postpandemia puede requerir de nuevos acuerdos entre quienes gestionan los espacios, la gente que asiste a los talleres, el público de las actividades culturales y las autoridades políticas y administrativas. La pregunta sigue abierta.

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