la biblioteca es el paisaje

Ernestina Fabbri

Me tomé el micro a Rosario –en realidad, me colé en una encomienda– para sumarme a la Biblioteca y Archivo de Arte Contemporáneo América Elda Nancy. Ernestina me encontró hurgando entre los estantes y me invitó al patio a ver la muestra de fotos de Guido Leveratto. Nos quedamos charlando sobre litorales y paisajes mientras hojeábamos la investigación de Maxi Masuelli que salió editada en 2019 por Ivan Rosado. Entre gomeros y magnolias cantamos un bolero –que cumbiado por Gilda suena bárbaro– y comimos maníes esperando el invierno. Unos días después me mandó este texto.

Me interesa el concepto de paisaje por sus definiciones esquivas. El arte, la filosofía, la arquitectura, la ingeniería, el urbanismo, la geografía han asumido su estudio y cada una ha enunciado nociones aproximadas. Muchas veces se identifica al paisaje con algo pintoresco o decorativo. Yo creo que aporta elementos imprescindibles a cualquier espacio que se perciba habitable. “Tú, no podrás faltarme cuando falte todo a mi alrededor. Tú, aire que respiro en aquel paisaje donde vivo yo. Tú, tú me das la fuerza que se necesita para no marcharse. Tú me das amor”, escribió Franco Simone y cantamos todxs. 

América Elda Nancy es una Biblioteca y Archivo de Arte Contemporáneo coordinado por Julia Levstein y Federico Gloriani. Está en Rosario pero aloja personas, proyectos y  materiales de otras ciudades del país. Posee un inventario de publicaciones y libros producidos por artistas, curadorxs y trabajadorxs de la cultura que crece cada mes y cuenta con un grupo de socixs que pueden acceder a un sistema de préstamos de libros a domicilio, consultar ediciones de valor histórico en el lugar o armar rondas de lectura colectiva en alguna de sus salas. América Elda Nancy es una biblioteca pero muchas de las actividades que suceden allí exceden sus funciones.

El espacio alberga cuatro talleres de artistas –los de Georgina Ricci, Eugenia Calvo, Julia Levstein y Federico Gloriani–, una habitación para hospedar a residentes y una sala de exposiciones. En noviembre del 2020 se inauguró el ciclo de residencia de libros que aloja proyectos al límite de lo editorial, el arte, el diseño o la historia. Además, la biblioteca cuenta con un proyecto editorial propio que se inició con una serie de publicaciones impresas en risografía sobre visitas a bibliotecas de artistas. 

Área y relieve

Los muros son de ladrillos blancos. Hay un balcón que da a la calle y una suma de techos de tejas a dos aguas dispuestos en distintos niveles que generan un conjunto de formas complejas. En el jardín de adelante, una palmera y plantas rastreras de consistencia espesa le dan marco a la ventana hexagonal que siempre está abierta. 

Existe en este lugar una concepción mutualista. La pensadora contemporánea Donna Haraway expresa en su libro Seguir con el problema la necesidad de reconfigurar las relaciones entre la tierra y los seres que la habitan. La manera de llevar adelante esta convivencia se traza en la posibilidad de “generar parentescos raros” y en la plena conciencia de que “nos necesitamos recíprocamente en colaboraciones y combinaciones inesperadas”. Esta idea es la que me resuena cuando pienso en “espacios multiespecies” como América Elda Nancy, donde la suma de las individualidades configura una trama de elementos diferenciados que habitan la construcción de un espacio común, un paisaje.

La casa comparte la fisonomía del barrio del Abasto en Rosario: diez por nueve manzanas comprendidas entre las calles Pellegrini, Moreno, 27 de Febrero y San Martín que el historiador barrial Enzo Burgos denominó el Cuadrado Mágico “por atesorar la magia de sus historias de artistas, las fiestas populares y el amor de sus habitantes”. Sobre esta superficie conviven magnolias, pinos y gomeros con construcciones sólidas de hogares, clubes, granjitas, iglesias y bibliotecas populares. 

En julio del 2020 Julia y Federico convirtieron la casa en biblioteca y archivo de arte contemporáneo. Fusionaron sus colecciones de libros y, después de haber visitado bibliotecas ajenas en busca de posibles órdenes, sistemas o tesoros, construyeron una y la hicieron pública. Dicen que encontraron un placer divertido en asumir roles institucionales. Registro y catalogación, comunicación y redes, atención al público, programación, indicadores. Asumen todas las funciones y, las que no, las confían a amigxs o personas de su entorno cercano. Julia recaba datos de las visitas. Le pregunto para qué y dice que aún no sabe pero que le interesa la información. Su respuesta me recuerda el concepto de proto-instituciones que señala Claudia del Río en un texto del libro Ikebana Política: “las proto-instituciones tienen algo fundante que no se negocia que es la investigación dentro de su propia estructura”. 

Dicen que les interesa la “incompletitud” permanente de la biblioteca por los libros que están “afuera”. Encuentran coincidencias entre las personas que retiraron las mismas publicaciones: “match de libros”, le dicen. Es un territorio en movimiento y en constante transformación. Construyen muebles a la medida de las necesidades y deseos compartidos. Juntan toda la vajilla que encuentran para tomar té o cerveza. La casa es lavanda y oliva. La casa es el paisaje. 

Luz y clima

Esa luz de las seis en otoño. El ojo de Lucía sabe que a esa hora, el sol hace todo lo que los objetos necesitan. Afuera, sobre la mesa del patio, una heladerita marrón conserva las latas que conviven en perfecta armonía con los maníes y las hojas que ya empezaron a caer. El invierno está lejos. 

Escuchamos gente hablando y nos acercamos. Hay tres carpetas negras que recopilan una edición especial del Trabajo de Registro e Investigación sobre Paisaje Argentino. Desde hace once años, Maximiliano Masuelli lleva adelante T.R.I.P.A., un proyecto que colecciona recortes de reproducciones de paisajes de artistas argentinos entre principios del siglo XX y 1985, porque después de esa fecha “el paisaje es otra cosa”, dice. Se trata de la segunda residencia de libros de la biblioteca, en donde algunas publicaciones especiales se quedan a vivir por un tiempo en el lugar. 

Maxi cuenta todo lo que sabe sobre cada imagen con paciencia y precisión. Son datos que no se aprenden en la facultad ni en los libros de arte. Para cada recorte una historia oral, un saber aprendido con la tenacidad del afecto. La catalogación se estructura en fichas de cartulinas de colores escritas con lapiceras de brillito donde se suceden los recortes de las obras, ordenadas alfabéticamente por nombre de artista. Hay empeño en lograr una belleza artesanal en treinta centímetros cuadrados. Un registro riguroso de una investigación exhaustiva donde los detalles, las anécdotas y los datos incomprobables aportan una atmósfera necesaria a la comprensión de las obras y el sistema del arte argentino.

Se trata del registro de obras pertenecientes a colecciones privadas que descansan, casi siempre, frente a las mismas miradas. Conocer su ubicación, a quién pertenecen, cómo llegó esa obra a ese living o ese despacho es una manera de conjurar contra el olvido. Pero también es un modo de reconocer a aquellas producciones que quedaron por fuera de los circuitos oficiales del arte. Muchas de las reproducciones de T.R.I.P.A. formaron parte de los catálogos de los Salones Nacionales, espacios fundamentales para la adquisición de obras por parte de instituciones públicas, pero no fueron incorporadas a esas colecciones. Muchas obras, nunca las vimos. La historia es el paisaje.

Flora y fauna

Anochece y las fotos del fondo pasan como un carrusel infinito, una detrás de la otra. No se advierte el loop porque son muchas. Las vemos desde lejos y nos acercamos; nos sentamos y reconocemos lugares: puentes inútiles en la autopista, edificios con caritas, enredaderas asfixiando arquitecturas, demoliciones como cadáveres de una vida esplendorosa. 

Entramos bajo la protección de ese jardín, donde las malezas se mezclan, saludablemente, con las hierbas buenas. Como corresponde a toda vida equilibrada. Guido Leveratto es el jardinero y responsable, y ahora sus fotos configuran ese crepúsculo vegetal que custodia. Algunos días: un archivo hecho en la calle y sin lugar para la edición es una exposición de las fotos que tomó de diferentes lugares de Rosario desde que llegó a la ciudad. A partir de ese momento, todos los días tuvo al menos un motivo para detener la mirada, registrar y construir escenas de la ciudad que eligió para vivir.  En la sala de exposiciones del frente de la casa, ocho fotografías impresas se identifican como las primeras de este archivo. 

Me detengo en las proyecciones sobre la pared del fondo del patio. Me intriga el modo en que la vida civil se mixtura, sin esfuerzos, con elementos naturales propios del territorio del litoral bajo. Me devuelven la percepción de un estado salvaje que no jerarquiza elementos y que pone atención a escenas tan aleatorias como misteriosas. Mientras tanto, seguimos en el jardín y estamos sentadxs sobre una platea hecha de durmientes. Ernesto que no para de hablar y clasificar todo lo que ve, Camilo con la mejor remera del mundo, Alfonsina con la pubertad en las manos. Ya es de noche y hay mosquitos. Nosotrxs somos el paisaje.

***

Residencia de libros #2: T.R.I.P.A. (Trabajo de Registro e Investigación sobre Paisaje Argentino) de Maximiliano Masuelli. 

Exposición: Algunos días, un archivo hecho en la calle y sin lugar para la edición, de Guido Leveratto.

La residencia de libros #2 estará abierta hasta el 19 de junio de 2021.

Fotos: Lucía Rubiolo

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Ernestina Fabbri

Por Ernestina Fabbri

Nació en Rosario en 1990. Es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Nacional de Rosario. Investiga y escribe sobre arte y proyectos culturales. Ha conformado colectivos dedicados a la producción artística y editorial. Trabaja en gestión cultural.

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